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El cardenal australiano George Pell, ex responsable de las Finanzas vaticanas, ha sido condenado en primer grado a seis años de cárcel por abusos sexuales a dos menores cometidos en la década de 1990. Es el miembro de más alto rango de la Iglesia católica en ser condenado por pederastia.

George Pell, quien fuera uno de los hombres más cercanos al papa Francisco, ex responsable de la Secretaría para la Economía del Vaticano y miembro del consejo de cardenales que aconsejan al pontífice para la reforma de la curia hasta diciembre, asistió este martes a la lectura de la sentencia en el Tribunal del Estado de Victoria. El cardenal se enfrentaba a una pena de hasta diez años por cada uno de los cinco delitos que se le imputan pero finalmente fue condenado a seis años por abusos a menores. Cumplirá tres años y ocho meses en una prisión de máxima seguridad australiana, donde actualmente permanece aislado 23 horas al día, antes de poder pedir la libertad condicional.

Pell ha escuchado durante casi una hora la reconstrucción de los hechos hecha por el juez Peter Kidd, que ha calificado como “crímenes odiosos” los abusos sexuales cometidos por el entonces arzobispo contra dos niños del coro de 12 y 13 años -cuyas identidades se han mantenido anónimas– después de una misa celebrada en la catedral de St Patricks en Melbourne en 1996. Y una segunda agresión sexual contra una de las víctimas cometida pocos meses después en presencia del otro menor, delitos de los que Pell se declara inocente.

Durante la lectura de la sentencia, el magistrado dijo que los abusos contra los dos menores, vistiendo aún los atuendos religiosos oficiales, supusieron “un ataque sexual descarado y forzado contra las víctimas”. El juez remarcó que Pell era consciente de sus actos e incluso no reaccionó cuando uno de los niños le pidió que los dejara ir.

La sentencia fue transmitida en directo en Australia en nombre de la “justicia abierta”. El juez ha explicado que la condena no quiere ser un “castigo” a la Iglesia australiana por sus escándalos ni tampoco el jurado, que consideró culpable a Pell con un voto unánime, fue influido por factores externos, como sostienen los abogados del cardenal y quienes defienden su inocencia. “Usted no es un chivo expiatorio”, dijo el magistrado.

La avanzada edad del cardenal, de 77 años, ha sido decisiva para establecer la condena ya que según consideró Kidd “cada año de prisión representa una parte importante de lo que le queda de vida“. Y además, añadió el magistrado, Pell “no representa un riesgo para la comunidad”.

El cardenal George Pell había sido declarado culpable de cinco delitos de pederastia en diciembre aunque el veredicto no se conoció hasta febrero tras el sobreseimiento de un segundo caso contra el prelado por presuntos abusos sexuales contra menores cometidos en la década de 1970 en su ciudad natal, Ballarat. Los abogados de Pell han anunciado que recurrirán la sentencia.

El cardenal australiano estaba considerado hasta hace poco una suerte de ‘número tres’ en la jerarquía vaticana. En 2013 entró a formar parte del C9, el consejo de los cardenales que ayudan al papa Francisco en la reforma de la curia. Y un año más tarde fue nombrado secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. En junio de 2017 el papa Francisco le concedió una suerte de “excedencia” para que pudiera viajar a su país después de que la Justicia australiana lo acusara formalmente de abusos sexuales a menores.

En diciembre el pontífice le apartó del consejo de cardenales oficialmente por “motivos de edad”. Y en febrero, después de conocer la condena contra el prelado, el Vaticano confirmó que Pell ya no era responsable de las finanzas vaticanas aunque técnicamente no fue apartado sino que su cargo había expirado ese mismo mes.

El Vaticano anunció recientemente la apertura de una investigación canónica por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, casi dos años después de que Pell fuera imputado por la Justicia australiana.