Las conferencias episcopales de todo el mundo se preparan para la cumbre dedicada a los abusos convocada por el Papa Francisco del 21 al 24 de febrero próximo. Desde México se anticipa una propuesta concreta

Vatican Insider

Para la cumbre de los presidentes de conferencias episcopales sobre el tema de la prevención de abusos sexuales, convocada por el Papa Francisco para finales de febrero próximo, el arzobispo de Monterrey y presidente de los obispos mexicanos, Rogelio Cabrera López, pedirá al Vaticano nuevas facultades que habiliten a una comisión de alcance nacional para que pueda coadyuvar a las diócesis y obispos que no cuenten con la suficiente capacidad para atender a las víctimas.

El proyecto aprobado por los integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en noviembre pasado, durante su asamblea plenaria, incluye un Equipo Nacional para la Protección del Menor que tiene el objetivo “de prevenir el abuso sexual en el clero diocesano y en toda la Iglesia. Y ofrecer una correcta actuación, civil y canónica, en caso de que este lamentable hecho se realice”.

El Equipo Nacional es un grupo multidisciplinar liderado por la secretaría general del episcopado, con apoyo legal de un despacho jurídico, un promotor de justicia, dos obispos residenciales, el director del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEMPROME) y los titulares de la Oficina de Prensa del Episcopado y del Observatorio Nacional de la Conferencia.

Dicha colaboración tendrá como finalidad auxiliar a las diferentes instancias católicas u otras instituciones en atender a las víctimas y seguir un protocolo integral, no sólo para responder a los casos consumados sino para propiciar prevención de potenciales agresiones; también para sistematizar la información de los casos atendidos y los espacios que replicarán modelos de prevención.

“Hasta el momento –el Equipo- tiene un carácter de capacitación, asesoría, motivación, acercamiento, empuje a obispos y diócesis; no tenemos un carácter regulatorio oficial. No lo tenemos todavía, eso lo pedirá el arzobispo Cabrera al Papa”, señaló el secretario general de la CEM y obispo auxiliar de Monterrey, Alfonso Miranda Guardiola.

El Código de Derecho Canónico vigente expresa que, si bien una Conferencia Episcopal sirve para “ejercer unidos algunas funciones pastorales”, la competencia y autonomía del obispo diocesano es casi absoluta como señalan los numerales 381 y 391 del Canon: “…Se le ha confiado toda la potestad ordinaria, propia e inmediata que se requiere para el ejercicio de su función pastoral, exceptuadas aquellas causas que por el derecho o por decreto del Sumo Pontífice se reserven a la autoridad suprema o a otra autoridad eclesiástica” y “corresponde al obispo diocesano gobernar la Iglesia particular que le está encomendada con potestad legislativa, ejecutiva y judicial, a tenor de derecho”.

Por ello corresponderá al Papa Francisco el autorizar a la Conferencia del Episcopado que pueda dar facultades a dicho equipo para que se convierta en una especie de “segunda instancia” nacional para atender casos de denuncias de abuso sexual, cuando el obispo o la diócesis no tengan capacidad para resolverlos.

Los primeros pasos de este Equipo Nacional para la Protección del Menor serán llevados a Roma para la cumbre internacional para la prevención de abusos que convocó el Papa Francisco: “Recibimos con alegría la invitación que el santo padre ha hecho a los presidentes de las conferencias episcopales del mundo, a un encuentro en Roma, para tratar este asunto con carácter prioritario, y al que nos estamos preparando para llevar el trabajo que ya hemos realizando en México. De igual forma, vamos con el corazón y los oídos abiertos, muy dispuestos a compartir y recibir aportaciones”, adelantó el arzobispo Cabrera López.

Reconoció que en algunas regiones del país, la Iglesia católica no tiene capacitación, pericia o incluso conciencia de la gravedad de los abusos y confía en que los avances, en Roma y en México, podrán dar herramientas para enfrentar con más eficacia esta problemática “sabiendo que un crimen de esta naturaleza nunca deja de lastimar a quien lo sufre. Sólo el que sufre el abuso sabe cuál es el que tiene que ser el procedimiento adecuado para lo que en justicia se deba hacer”.

El presidente reconoció que la comisión tiene un camino muy largo por delante. “Mi deseo es y así lo plantearé en Roma que se nos den facultades a las conferencias episcopales para ser una segunda instancia en aquellas situaciones que no se pueden resolver en las diócesis, comunidades religiosas o comunidades educativas. Porque si no hay otra instancia, siempre habrá una pared, una tapia que no permita que las cosas vayan adelante. Yo lo pediré, esperamos que nos digan cuál tiene que ser la solución, creo que es factible”.