CNN Español

El papa Francisco le dijo este martes a una multitud de jóvenes en la capital de Estonia, Tallín, que entendía que muchos de ellos estén “molestos” por los escándalos de abuso sexuales que sacuden a la Iglesia católica y reconoció que la institución ha perdido credibilidad a raíz de estos hechos.

Fue la primera vez que se refirió a la crisis de abuso sexual desde que llegó a la región báltica el pasado sábado. Y lo hizo el mismo día en que los obispos en Alemania publicaron un informe condenatorio sobre abusos por parte de sacerdotes católicos en el país durante las últimas siete décadas.

“Sabemos –y ustedes nos lo han dicho– que muchos jóvenes no recurren a nosotros porque no sienten que tengamos algo significativo que decirles”, señaló el papa en Tallín durante el último día de su excursión báltica de cuatro días.

“De hecho, algunos de ellos nos piden explícitamente que los dejemos solos, porque sienten la presencia de la Iglesia como algo molesto o incluso irritante. Están molestos por los escándalos sexuales y económicos que no concuerdan con una condena clara por nuestra falta de preparación para realmente apreciar las vidas y sensibilidades de los jóvenes”.

Hablando en italiano, el Francisco reconoció que algunos jóvenes sienten que la Iglesia Católica ha perdido credibilidad.

“Cuando los adultos nos negamos a reconocer alguna realidad evidente, ustedes nos dicen con franqueza: ‘¿No puedes ver esto?’ Algunos de ustedes, que son un poco más directos, incluso podrían decirnos: “¿No ven que nadie los sigue escuchando ni cree en lo que tienen que decir?'”.

También reconoció que la Iglesia debe cambiar para que los jóvenes recuperen la confianza en la institución.

“Tenemos que darnos cuenta de que para estar a su lado necesitamos cambiar muchas situaciones que, al final, los desaniman”, dijo el papa.

Sus palabras llegaron en medio de una nueva ola de indignación con respecto al abuso sexual infantil en la Iglesia católica, provocada por una serie de informes condenatorios que revelaron abusos generalizados durante décadas en EE.UU., Alemania, Chile y Australia.

El papa Francisco dijo recientemente que se reuniría en febrero con altos funcionarios católicos de todo el mundo en el Vaticano para discutir el creciente escándalo, pero muchos sobrevivientes de abuso siguen decepcionados con la falta de acción del pontífice sobre el tema.