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Los Obispos de Paraguay publicaron recientemente, el “Protocolo de prevención de abusos sexuales contra menores en las instituciones católicas”. El documento redactado en el mes de marzo, durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Paraguaya, cuenta con varios capítulos y traza una línea de conductas que regirá en todos los colegios y escuelas católicas, parroquias, seminarios, dispensarios, internados o similares. Además incluye una cuidadosa selección de los candidatos al sacerdocio, que precisarán una formación psico-afectiva en la dimensión humana y en programas de prevención contra abuso de niños, niñas y adolescentes.

Instrumento de orientación

Al mismo tiempo, el Protocolo se presenta como un instrumento de orientación para catequistas, educadores, docentes de escuelas católicas, agentes pastorales y toda persona que trabaja en instituciones y organismos que dependen de la Iglesia. Asimismo, el documento manifiesta la intención de la Iglesia de obrar de “modo decidido” respecto a esta realidad, con el fin de respetar y hacer respetar los derechos de los más vulnerables, según lo establece la Constitución Nacional de este país.

Importancia de la prevención

El documento sobre todo apunta a la práctica de la prevención, que debe convertirse en una costumbre en los procesos formativos realizados para los agentes pastorales, señalan los Obispos, dado que somos responsables, como garantes ante sus padres. Otro punto fundamental es la formación previa y permanente de los sacerdotes, a partir de una rigurosa selección.

Criterios detallados

El protocolo, además establece criterios detallados sobre las conductas que están prohibidas de ahora en adelante en los ambientes parroquiales y eclesiásticos; prevé la presencia de más adultos contemporáneamente durante las actividades formativas, y que estas se desarrollen en lugares abiertos y accesibles, impidiendo que los menores se queden a dormir en las estructuras eclesiásticas.

Asimismo, en el documento se prohíben las muestras de afecto que involucren contacto físico o caricias en partes íntimas. También prohíbe practicar juegos en forma inapropiada. Se rechaza utilizar sobrenombres que discriminen a los menores, o expresiones amorosas, ajenas al lenguaje eclesial y de respeto así como las entrevistas en horarios poco adecuados o en lugares aislados, entre otros.