Toda acción conlleva una reacción en esta vida. Los seres humanos, cuando son víctimas de un ataque o una experiencia traumática, tienden a cerrarse, tratando de que eso que impactó tanto su vida, se desaparezca en el silencio de su interior. Cuando en realidad, lo que hay en su interior es todo menos silencio. Hoy en día, el abrir tu corazón, requiere valentía, pues es hacerte vulnerable ante los demás, sus miradas y sus palabras. El identificarlo y exponerlo a un tercero, es revelar una intimidad enorme. Una persona nunca sabe a ciencia cierta cómo va a reaccionar la otra, es ahí donde entra el ser valiente y confiar. Es ese primer paso dentro de la sanación de la persona, de reconocer que sufrió un ataque, mismo que la convirtió en víctima. Las víctimas de abuso o violencia sexual, tampoco saben cómo reaccionará la persona a quienes se lo digan. El receptor puede recibir la noticia, acogerle y ayudarle, pero también puede negárselo y culparle por lo acontecido, haciéndole sentir peor de cómo estaba.

Lo triste es que esta segunda alternativa, es una realidad frecuente. Tanto así que surgió el nuevo hashtag, #YoNoDenuncioPorque. El que haya surgido después de #MeToo, no es mera coincidencia. Con #MeToo miles de víctimas rompieron su silencio y hablaron sobre el abuso que sufrieron, siendo empoderadas al ver la cantidad de personas que también lo hacían. Pero es ahí donde entra la variable no controlada, la reacción del otro. Para tantas personas el decirlo resulto mucho peor que no decirlo, puesto que recibieron lo que más temían: ser tachadas de culpables o mentirosas.

 

Y más allá de la tristeza y desconsuelo que pueden llegar a sentir estas víctimas tras una reacción así, el siguiente paso es el preocupante. Puesto que aprendieron rápidamente que el hablarlo no trae consigo nada bueno, todo lo contrario, por lo que vuelven a quedarse en el silencio. Y un silencio con paredes más altas, más impenetrables y mucho más dolorosas, puesto que les reafirmaron que están solas con su dolor. La víctima regresa a su dolido interior, con un resentimiento social mayor, pero ahora tiene también en claro que es víctima, por lo que por más que lo intente su modo de ser no será igual. El ser consciente e identificarte como víctima, a pesar de no haber sido tomado en serio, modifica tu pensar, tu sentir y tu actuar. Por lo que ese regreso al silencio, afecta gravemente a la persona.

Es ante esta realidad que Reparare, busca que quien esté listo para dar ese paso, reconociéndose víctima, lo de con serenidad y de forma constructiva. Al hacerlo de una forma meditada y pensada, la persona reduce la posibilidad de obtener una reacción de rechazo o humillación y aumenta la posibilidad de continuar en ese camino de sanación interior. Y el primer punto a considerar, es a quién se lo voy a decir o en dónde lo voy a exponer, hay lugares adecuados para ello, como es Reparare.

Si tú fuiste violentado y quieres hablarlo, te alentamos a hacerlo, te alentamos a que te acerques a nosotros en Reparare o a cualquier persona o institución calificada. Cuídate a ti mismo, al cuidar a quién se lo dirás.

No te expongas a más dolor, #TengoDerechoA restaurar mi vida.

 

Artículo por Cecilia Torres