Naturalizando la Violencia y de la desigualdad Propuesta: Educación para la vida

 

Parecen escenas normales: encabezados de noticias donde hay ejecuciones, alertas Amber por extravíos y pérdida de niñas, notas de aumento de suicidio, violencia intrafamiliar, políticos descalificándose, desigualdad en la justicia, falta de acciones para las alertas de género, padres queriendo educar con golpes a sus hijos, o simplemente nuestros hijos son víctimas de Bullyng. Pareciera que los conflictos se resuelven directamente con el uso de la violencia, es decir, se eliminan de golpe, o con golpes, queriendo tener la razón y bajo la inmediatez. Tristemente no son escenas exclusivas de adultos, los niños replican la misma estrategia de “resolución de conflictos”, en muchos casos como repetición de patrones aprendidos, en otros casos ejerciendo la violencia como signo de poder, y unos más, como alivio ya que exteriorizan el sufrimiento a través de la violencia física, verbal y psicológica.

Lo que es una constante es ejercer violencia contra seres vulnerables sean mujeres, niños, personas con discapacidad, preferencia sexual diferente e incluso contra animales. Explicaciones hay muchas desde el área clínica hasta las disciplinas sociales; lo importante es que existe y que su presencia no nos permite vivir en plenitud. Entendida como la cualidad que alcanzan las personas al sentirse completos y felices. ¿Cómo sentirse feliz si estamos y vivimos inseguros? ¿Cómo vivir pleno si hay desigualdad e impunidad?

El problema está más que diagnosticado, se han revisado exhaustivamente las raíces de la violencia, y aunque hay muchas variables involucradas, me parece que la que más peso tiene en nuestro país es la impunidad. En México no se castiga a los que violan las leyes, ni a los que dañan seres vulnerables. Entonces se debe fortalecer toda la cadena de justicia, desde policías, fiscales, jueces y penales; ya que como menciona el Mtro. Guillén Carrión profesor e investigador de la ENTS-UNAM., “la benevolencia mal llevada” es la principal causa que motiva las expresiones de violencia (1). La indulgencia de la sociedad permite el incumplimiento del castigo al que viola la norma. Alguien comete un delito y hay que sacarlo rápido del “problema” y para eso hay que corromper y dar dádivas, lo que pareciera que nos obliga a dirigirnos con impunidad en todo ámbito o lo que nos obliga a toparnos con la impunidad.

Con lo anterior esto las personas crecen con una percepción de falta de justicia y de insatisfacción por la misma. Lo que puede llevarlos en muchos casos a generar más agresión, que recordemos, es innata y cumple una función biológica de protección; que mal trasladadas estas conductas e ideas aprendidas, hacen que se generen individuos violentos. Repetimos patrones como racismo, clasismo, inequidad de género, falta de respeto a conductas distintas a los derechos humanos. Santiago Genovés, autor de 30 libros y 250 publicaciones especializadas sobre la violencia fue contundente en sus comentarios sobre la violencia: “La raza y el racismo conducen a la violencia” ya que en nuestro pasado animal no tenemos ningún dato serio de que haya lucha intraespecie institucionalizada y generalizada, muy pocas especies se matan entre sí por violencia, las demás especies se matan por sobrevivencia, comer, territorio, etc. La lógica y función es otra distinta al poder por el poder. Por lo que después de varias investigaciones concluye que: “La violencia es de origen cultural, por diferencias de concepto de vida, históricas, tradiciones, económicas o políticas” (2).

Se conoce que el inicio de la violencia generalizada de la especie humana es la revolución agrícola, cuando el hombre domestica vegetales y deja de vivir de la caza, desde entonces los roles de género se hacen presentes como los conocemos en nuestros días, donde la estructura patriarcal se establece y las mujeres toman un rol de organizadoras de casa y criadoras de hijos; este papel se hizo a la medida de uno de los géneros, el del hombre y por lo tanto desigual, así hemos pasado por un adoctrinamiento que ha arraigado patrones machistas en el imaginario colectivo. Se caracterizo a la mujer en virtud de tres rasgos esenciales: maternidad, victimización y sexualidad, construyendo un sistema de etiquetas opuestas entre sí y fácilmente identificables.

La socialización en un sistema patriarcal implica la asimilación y normalización de sus pautas de comportamiento y sistemas de categoría, sin el contrapeso de una educación que privilegie el pensamiento crítico e igualitario en roles, para evitar que las directrices del sistema patriarcal se sigan internalizando. Un 62% de las mujeres en el país opinan que no tienen el mismo reconocimiento que los varones en cuestión profesional, refiere por su parte la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) (3). Casi 4 de cada 10 hogares en México tienen a una mujer como cabeza de familia, lo que refleja el aumento de su presencia en la economía y mercado laboral. En 1970, su participación era de 17% y en 2010 aumentó a 39%. Las mujeres en el país suelen vivir una aparente eterna desigualdad por factores como desempeñar una doble jornada; adicional a su empleo, se encarga del trabajo doméstico y esto último no se toma en cuenta por no generar ganancias económicas. En sus hogares son responsables del cuidado psicológico de los demás, además de ser responsables de la crianza de los niños, entre otras tareas, lo que ocasiona estrés permanente, lo que genera culpa y descuido personal. Así las nuevas generaciones crecen educadas en la desigualdad y en el desequilibrio de funciones diversas y en gran cantidad de tareas.

El sistema patriarcal y la internalización de sus normas nos han llevado a ser testigos de constante, violencia, el reporte anual de incidencia delictiva del Observatorio Ciudadano en la Cuidad de México mostró un incremento en los índices de violencia por robo y homicidio en la capital durante el 2016, lo que revela que la capital del país presenta una crisis de violencia que no se había visto desde hace muchos años (4).

En mayo del 2017 publica el Observatorio Nacional Ciudadano, que en promedio, sé abrió una carpeta de investigación por violación cada 37 minutos y 51 segundos en el país (5) y como no va a suceder una situación así, si la violencia contra las mujeres, que va desde los episodios domésticos hasta la violencia institucionalizada, suele caracterizarse por la impunidad y la incompetencia del Estado para dar una respuesta eficaz a estos delitos. Es necesario que los Estados reconozcan que la violencia constituye un problema de salud, cultural, social, político y de derechos humanos que tiene su origen en la organización, la estructura y la dinámica de las sociedades. En particular se deben reconocer la necesidad de llevar a cabo acciones para eliminar todas las formas de discriminación basadas en el género, a fin de lograr la igualdad de oportunidad y de derechos entre mujeres y hombres.

La violencia es a la vez universal y particular. Es universal, pues no hay ninguna región del mundo, ningún país y ni ninguna cultura en que se haya logrado que las personas estén libres de violencia; Pero esto no quiere decir que nos deberíamos acostumbrar a ella o fomentar o normalizar su uso como una forma antigua de resolución de problemas.

En 2009 en el informe ¡Ni una más!Del dicho al hecho: ¿cuánto falta por recorrer? (6), la ONU denunció la insuficiencia de los recursos (materiales, humanos y legislativos) destinados por los Estado de América Latina a la prevención, sanción y erradicación de todas las formas de violencia contra la mujer; al tiempo que destacó la impunidad en el ámbito judicial, donde las víctimas no encuentran la sanción pronta y expedita contra sus agresores ni la adecuada protección a sus vidas. Las recomendaciones e informes son sólo algunas de las estrategias usadas para que el Estado haga su trabajo; otras son las organizaciones ciudadanas que apoyan con números, estadísticas y publicaciones la urgencia de un cambio. Si bien el cambio es multidisciplinario, es necesario que los ciudadanos no permitamos la naturalización de la violencia ni en nuestras casas, ni en nuestras vidas. Y me parece preocupante el individualismo que impera en torno al problema y que tampoco ayuda. Los extremos generalmente no son correctos y si las personas solo ven por ellas mismas o hacen justicia por propia mano, nos hundirá más en el espiral de la violencia, y esto se hará tan cotidiano como lo hemos venido advirtiendo investigadores de diferentes disciplinas. Nos encontramos en un mundo egoísta donde solo vez por ti o un mundo con reglas y normas que al parecer nadie respeta.

Con lo que hemos dicho hasta aquí nos permitimos proponer: dos vertientes: por una parte estrategias de reeducación en las casas y escuelas donde se eduque a los niños bajo el eje del respeto y sobre dos líneas básicas, la inteligencia emocional que incluyan la conciencia de uno mismo, es decir saber qué sientes y por qué, la autogestión, que es qué hago con mis sentimientos, la empatía, para saber lo que piensan los demás y comprender su punto de vista. Y la segunda línea son habilidades sociales y toma de decisiones. La SEP presentó la reforma educativa 20177, incluye un apartado de habilidades socioemocionales, pero para su buen funcionamiento es necesaria la capacitación de padres y maestros. Sin esta diada, el trabajo será lento y probablemente infructífero.

Con nuestra primera estrategia se espera educar a los niños para que sean personas que vivan con más equidad, tranquilidad y que decidan resolver sus problemas de una manera distinta, en muchos casos a como les enseñaron en sus casas; para que cuando se conviertan en adultos sean ciudadanos maduros que puedan vivir plenos y satisfechos con ellos mismos y por ende con los otros; pero sobre todo, ciudadanos que puedan realizar cambios sociales que es la segunda parte de la propuesta: impulsar que los ciudadanos organizados exijamos que el Estado responda a la inseguridad del país y junto con las instituciones que brindan datos presionemos a que las autoridades vean la realidad. Y se generen cambios permanentes en la impartición de justicia. Cambios que por corruptelas no les conviene ver. Debemos aspirar a ser todas personas maduras y respetuosas que exijan al estado lo que es un mínimo indispensable para vivir con tranquilidad de cohabitar en un país justo y libre de impunidad; donde si alguien se equivocó y ejerció violencia contra alguien más sea vulnerable o no, sea castigado de manera ejemplar. Efectiva o expedita porque puede llegar el castigo pero si es tarde no surte el efecto en buen grado, pues las consecuencias no sólo deben revertirse en el individuo en algún momento de su vida, si no de forma inmediata, lo que fomenta la noción de acción-reacción no sólo en el ámbito social humano, si no en la Naturaleza, o en el caso de problemas ecológicos que es precisamente que no vemos las consecuencias inmediatas lo que nos hace seres impunes que heredamos a los problemas a otros que no generaron los mismos. La emergencia –de emerger, de salir del círculo vicioso de la impunidad y de ver con naturalidad actos que no lo son, un acto violento debiera ser contrarrestado de facto y no a la larga. La meta sería que existan más personas conscientes, respetuosas y más plenas. Así cuando más llenas estén las escuelas que impartan educación integral más vacías estarán las cárceles.

Parece obvia la relación de plenitud de vida y violencia, sube una y baja la otra, entonces si lo sabemos ¿por qué no hacer todo lo imposible por qué así sea?

A caso como postuló Freud, en 19208, la pulsión de vida y muerte están inevitablemente unidas, que nos hace entonces que reine una sobre la otra, la destrucción, el caos y la muerte; sobre la vida, la plenitud y la felicidad. Uno de los conceptos que expongo en la propuesta es la toma de decisiones, el control y gestión de nosotros mismos. Haciéndonos responsables, pero para ello es necesario que nos eduquen en esto, nuestros padres mientras somos adultos. Todas nuestras decisiones tienen un efecto, que más tarde o temprano pasarán factura o significarán un hermoso reembolso a nuestra vida, por eso es importante decidir correctamente a conciencia. Si bien no estamos conscientes todo el tiempo de cada decisión tomada, hay momentos en que vale la pena detenernos a evaluar las opciones que tenemos y cuáles serían sus repercusiones, cuál sería el impacto a corto o largo plazo.

Muchas veces al tomar una decisión nos enfocamos al momento inmediato; el mundo actual y todos sus avances y la tecnología que nos hace más cómoda la vida, nos ofrece beneficios, sin pensar y detenernos a pensar que quizás ya originó una cultura de la inmediatez, urgencia por obtener respuestas rápidas, ansiedad y poca tolerancia si no hay reacción a una acción realizada. Los niños hoy no saben esperar, y es solo resultado de una vida más agitada e inmediata, donde cada acción tomada nos lleva prácticamente a sobrevivir.

La propuesta planteada aquí requiere entrenamiento a padres, maestros, educación para generar conciencia, de hecho no es rápida pero con perseverancia pueden conseguirse cambios individuales y después colectivos.

Hablar de plenitud de vida, es vivir, disfrutar, ser feliz, es que reine en la persona un estado de satisfacción donde existan factores en él o ella que puedan llevarlo a este estado. Algunos factores psicológicos que se proponen son: autorrealización, optimismo, libertad, proactividad, y esperanza. Estos factores son permanentes y brindarían a las personas más posibilidades de vivir sanos y plenos. Pero sobre todo les darían la oportunidad de resolver problemas desde una plataforma más pacífica, consciente y sin violencia. Pero sobre todo para no naturalizar ni acostumbrarnos a vivir rodeados de violencia.

Esmeralda Garrido

 

(1). Carrión, G. (2016). Gaceta de ENTS – UNAM. Violencia.
(2). Genovés, S. (1973). La búsqueda del poder es la principal causa de la violencia. El país. Edición Europa. (1991).

(3) ENOE. (2016). Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
 Boletín de Prensa Núm. 66/17.
(4). Observatorio Ciudadano Nacional (2016). Boletín.
(5). Observatorio Ciudadano Nacional (2016). Boletín.

(6) ONU. (2009). ¡Ni una más!Del dicho al hecho: ¿Cuánto falta por recorrer?.
 Latinoamérica.

(7) Castro, G,. (2011). Pulsión de muerte: nostalgia por armonía perdida. Rev.
 ELECTRONICA Universidad Costa rica.

(8) Castro, G,. (2011). Pulsión de muerte: nostalgia por armonía perdida. Rev.
 ELECTRONICA Universidad Costa rica.

Fuentes consultadas 

1. Carrión, G. (2016). Gaceta de ENTS – UNAM. Violencia.
 2. Genovés, S. (1973). La búsqueda del poder es la principal causa de la
 violencia. El país. Edición Europa. (1991).
 3. ENOE. (2016). Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
 Boletín de Prensa Núm. 66/17.
 4. Observatorio Ciudadano Nacional (2016). Boletín.
 5. ONU. (2009). ¡Ni una más!Del dicho al hecho: ¿Cuánto falta por recorrer?.
 Latinoamérica.
 6. SEP. (2017). Reforma Educativa.
 7. Castro, G,. (2011). Pulsión de muerte: nostalgia por armonía perdida. Rev.
 ELECTRONICA Universidad Costa rica.

 

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